martes 7 de julio de 2009

Cambio de look

"Voy a escribir algo de lo que he hecho durante todo este tiempo de ausencia", pensé. Pero en vez de eso descubrí las opciones de configuración de estilo del blog. Ha resultado ser una de esas cosas que sabes cuando empiezas pero no cuando terminas, y al terminar no tienes claro que realmente hayas mejorado algo. Pero al menos he cambiado algo, que no es poco.

En esas estaba cuando apareció mi jefe para interrumpir tan ardua tarea, así que tuve que dar por buena esta versión y dejar el tema escribir para otro día...

jueves 7 de mayo de 2009

Sueño máximo

¿Saben esos momentos en que a uno le entra el sueño de repente? Pero no un sueño cualquiera, sino un sueño colosal, que entra cual elefante en un castillo de naipes. Derribando cualquier posible idea que a uno se le pudiere ocurrir por accidente e interfiriendo con las labores pertinentes. Ahora es uno de esos momentos.

¿Qué hacer? ¿Dormir? No puedo, estoy en mi mesa de trabajo. ¿Tomar café? No hace efecto hasta pasada media hora. No me sirve. ¿Tirarme en paracaídas desde un avión a 3000 metros de altura, esperando hasta el último momento para abrir el paracaídas y contemplar, durante el descenso, la selva amazónica en todo su esplendor? Me despierto con una babilla colgando y 3000 eñes en el post que procedo a borrar. ¿Trabajar? Me da la risa. Ahora no sirvo ni para el buscaminas.

Cuando a uno lo obligan a estar despierto, o cuando uno está a punto de dormirse, se producen absurdas cadenas de pensamientos. A lleva a B, B lleva a D y D lleva a algo completamente absurdo. A veces me despierto en ese instante y consigo recordar la secuencia completa de pensamientos. Entonces me maravillo de como funciona la mente humana: realmente estamos todos colgados sin saberlo. Durante nuestra fase consciente fingimos ser normales pero al bajar la guardia nuestro yo zumbado toma el control. ¿Se imaginan vivir en un mundo de sueños? De locos...

Una vez superada la fase crítica, la ola (por no decir tsunami) de sueño acaba pasando. Entonces todo vuelve a la normalidad y uno vuelve a ser un ente socialmente aceptable y productivo. El problema es qué hacer para resistir la tentación de "cerrar 5 segundos los ojos" y caer en las redes de Morfeo. Acepto sugerencias...

lunes 27 de abril de 2009

Becerrismo

Pues sí, ahora es cuando viene el típico aguafiestas a quejarse de lo absurdo de algunas (si no todas) de nuestras celebraciones. Lo siento, pero es lunes, y los lunes mi mal humor alcanza proporciones insalubres que necesitan ser aliviadas por vía despotricaria. Si además consigo, de paso, blasfemar, doble alivio.

Empecemos con las fiestas religiosas. Yo soy agnóstico, que es como ser ateo, pero guardándose un as bajo la manga, por si acaso. Imagínense que llega el día del juicio final y el barbudo le sienta a uno frente a él preguntando: "¿¿Por qué cojones eres ateo, pecador, no ves que estoy aquí delante??". Entonces salta uno y dice: "Quieto parao señorito, que no soy ateo, soy agnóstico. Yo no dije que no creía en ti, dije que no tenía evidencia estadísticamente significativa para tomar una decisión. Ante las nuevas evidencias me he vuelto creyente". En definitiva, un agnóstico es un ateo prudente, o cobarde, según se mire.

Empecemos hablando de la navidad. El día del nacimiento de un tal Jesús que nació en Oriente Próximo hace unos dos mil años. Casi nada. Mala suerte haber nacido hace tanto tiempo y en un lugar tan lejano, porque si hubiera nacido ayer en España su madre habría cobrado el famoso cheque-bebé que, tal como están las cosas, sería de gran ayuda. Porque dicen que los bebes vienen con un pan bajo el brazo, pero ¿para qué quiero un pan pudiendo tener dos mil quinientos euros? Dejémonos de pan, que es muy soso, y compremos caviar y salmón ahumado. Pero teniendo en cuenta que en el caso de la madre de Jesús la bendición es mayor al ser el bebé capaz de dividir ad infinitum el pan que trae, la cosa cambia. Eso permite invertir el dinero en otros menesteres, como por ejemplo pagarle los estudios de teología al niño. En cualquier caso, lo que esta claro es que el nacimiento de Jesús nunca fue el punto importante de esta celebración. Y eso puede observarse haciéndose unas cuantas preguntas: ¿Lloró al nacer? ¿Quién corto el cordón umbilical? ¿Tuvo su madre leche para amamantarlo toda vez que nació sin ser concebido? ¿Cuánto pesó el bebé? ¿Cuanto midió? ¿Tenía los ojos abiertos? ¿Tenía pelo? Preguntas muy habituales al nacer un bebé, pero que en en este caso permanecen sin respuesta. ¿Por qué? Porque lo importante no era el bebé, sino los regalos que trajeron desde la Conchinchina los tres reyes magos (o los tres hombres sabios, según la versión de la Biblia que se tenga) de Oriente. Y como eran reyes, crearon precedente y venga, todos a comprar regalos para todo el mundo sólo porque hoy hace dos mil nueve años que nació Jesús.

La vida de este hombre también determina nuestro siguiente período vacacional, la Semana Santa, cuando miles y miles de penitentes se echan a las calles españolas, vestidos con sábanas que recuerdan el estilo del KKK, lamentándose, flagelándose y arrepintiéndose por la muerte de Jesús. Que yo me pregunto: ¿qué culpa tienen ellos si ni siquiera estaban allí cuando murió? ¡Que se flagele Poncio Pilatos si se arrepiente! Además, por mucho que se flagelen no cambiarán la historia, es como ver un partido de fútbol en diferido, al final el hombre acaba en la cruz y punto pelota. Por otra parte, me llama muchísimo la atención el hecho de que una celebración cristiana pueda ir tan en contra de los preceptos de las escrituras en las cuales se fundamenta. En el antiguo testamento se dice, de forma muy clara que no admite interpretación, que los iconos y los ídolos están prohibidos. En el libro del Éxodo Moisés pilla un cabreo de narices cuando su rebaño esta adorando a un becerro de oro y les dice que no se puede adorar a Dios adorando a una figura. Curiosamente, las celebraciones católicas se basan en adorar figuras de madera, pasos, estampitas, reliquias y demás objetos carentes de valor, que congregan a miles de personas prometiendo gozar de una divinidad sin parangón. No entiendo nada.

Llegamos al verano. Esa época del año en la que a la mayoría nos dan un mes de vacaciones queramos o no. Todos los expertos dicen que desconectar tanto tiempo del trabajo es altamente anti-productivo, tanto para el rendimiento como para la salud mental de los trabajadores. Pero en este país somos más chulos que nadie y seguimos igual, haciendo reportajes sobre stress post-vacacional cada Septiembre y sacando coleccionables de todo tipo para combatirlo. Una de las cosas más curiosas del verano son los fuegos artificiales, archi-presentes en todas las fiestas populares. Miles y miles de euros consumidos por el fuego con ovación de los contribuyentes. "Perdone, señor alcalde, ¿le importaría darme mi parte para salvarla de la quema? Es que estoy en crisis. Gracias." Otra cosa que se lleva bastante es lanzarse a la calle y arrojarse unos a otros los excedentes (o no) de producción de tomates, avellanas, vino, y demás productos básicos con su correspondiente 7% de IVA.

En conclusión, personalmente creo que sería mejor abolir todas las celebraciones de cumplimiento obligatorio a cambio de fijar una jornada laboral de 4 días con fin de semana de viernes a lunes. ¡Devolvámosle la dignidad a los lunes! (si es que alguna vez la tuvieron). Propongo hacer regalos a los seres queridos cuando a uno le apetezca y no cuando le apetezca al tajo sajón. Reducir la producción de tomates y aumentar la de productos con balance comercial negativo. Suprimir los fuegos artificiales e invertir ese dinero en comidas (y bebidas) populares, conciertos gratuitos y demás actividades lúdicas. Propongo que la gente salga a la calle a lamentarse por cada decisión que tome el Gobierno con la cual no esté de acuerdo (no solamente cuando lo diga el partido de la oposición o porque Jesús murió). En definitiva, más cabeza y menos opio para el pueblo.

martes 17 de marzo de 2009

¿Talento innato o adquirido?

Todo lleva su tiempo, y el tiempo es un bien escaso en los tiempos que corren. Sí, este blog lleva desde Octubre de 2008 sin actualizarse, pero ello no quiere decir necesariamente que no tenga nada que decir, sino que plasmarlo en palabras requeriría un tiempo del que no dispongo.

Hay gente que parece escribir en una prosa exquisita sin esfuerzo, como si de su lengua materna se tratara. Esta es la impresión que me llevé al leer "El mundo" de Juan José Millás. El mensaje puede gustar más o menos, pero me dio la impresión de que cada frase era la que tenía que ser y que no podía ser otra. Cada verbo tenía el significado exacto que requería la frase, cada complemento estaba en el lugar que le pertenecía, una obra arquitectónica de dimensiones inimaginables para mi, que me veo obligado a reescribir cada frase una media de tres veces y nunca quedo satisfecho por el resultado.

Imagino que el mérito es hacer que parezca fácil. Quiero creer que hay mucho trabajo detrás de textos aparentemente tan sencillos. O quizás no... quizás sea realmente el lenguaje natural del autor y solamente se necesite una temática adecuada que sirva de modelo para esculpir, con cada golpe de unas herramientas de altísima precisión, una verdadera obra de arte.

Me pregunto si el talento es innato o si es producto de largas horas de práctica, si las herramientas ya venían de serie o si fueron adquiridas.

lunes 27 de octubre de 2008

De vuelta

Una semana en Atenas da para mucho, pero me gustaría aprovechar este ratito para compartir algunas conclusiones que he sacado de esta experiencia:
  1. ¡Peaso de cacho de piedra la acrópolis!
  2. Finalmente parece que hay algo más estresado que un español al volante: un griego al volante.
  3. Las cosas no siempre tiene que ser blancas o negras: un semáforo en rojo es una sugerencia.
  4. Casi la mitad de la población de Grecia vive en Atenas... ¿¡que hay en el resto del país!? ¿Ovejas?
  5. Los 300 no siguen muertos en el fondo de las Termópilas.
  6. Tengo pinta de griego: me hablaban como si fuera el hijo de la vecina.
  7. Relacionado con la anterior: el griego no se entiende nada. No se sabe ni cuando se acaba una palabra y empieza la siguiente.
  8. Los griegos son matemáticos excelentes. Incluso los graffitis callejeros contienen complicadas fórmulas: alfa, beta, pi, rho...
  9. Las huelgas generales de transportes se anuncian de un día para el siguiente.
  10. El icono nacional no es el partenón, sino el perro callejero holgazanamente echado panza arriba en la calle.
  11. Si les dices a un griego que parece turco... no le hace gracia.
  12. Faltan piedras.
  13. No hay estatuas de Brad Pitt.
  14. No hay porque estructurar una ciudad en calles rectas y coherentes. Tampoco tiene porque haber sólo una calle con el mismo nombre.
  15. Los dioses no comen Philadelphia, sino yogur griego con miel.
  16. El oráculo de Delfos no contesta las preguntas de todo hijo de alguien que pase por ahí.
  17. Chuck Norris se debió enfadar mucho cuando visitó el ágora.
  18. El concepto de "ligeras turbulencias" varía mucho según seas piloto o pasajero.
  19. Si te casas en Grecia puedes ponerte una chupa de cuero encima del vestido de novia si tienes frío al subir a la colina del Licabeto, pero no puedes quitarte los zapatos de tacón aunque te tuerzas el tobillo en cada escalón.
  20. Ratzinger Z va a facilitar la reunificación las iglesias católicas y ortodoxas.
  21. En el mercado se puede fumar con una mano y vender carne con la otra.
  22. Los pies de cerdo son la mejor parte del pescado.
  23. Xena, la mujer guerrera, no es griega.
  24. A Valverde - ahora entrenador del Olympiakos - le hacen las entrevistas en español. Pa' chulos los españoles.
Saludos.

miércoles 17 de septiembre de 2008

Amarga despedida

Querido jardinero,

No tengo palabras para agradecerte los cuidados que me has dedicado durante toda mi vida. Durante todos estos años has sido mi ángel guardián, mi sustento y mi única razón para vivir. Cada mañana al despertar me susurrabas palabras de amor al oído y al ponerse el Sol me bendecías con agua pura o incluso con alimentos cuando era necesario. Mi vida hasta ahora ha sido muy cómoda, y todo es gracias a ti. No exagero si te digo que te debo la vida mil veces y que nunca nadie será ni la mitad de importante en mi vida de lo que tu has sido.

Sin embargo, no soy el bonsái que tú querías. En el fondo sigo siendo un árbol, y todos estos años de vida en cautividad no han conseguido borrar mi legado genético. Tengo la necesidad de vivir en tierra firme, o morir en el intento. No puedo explicarlo. Sé que jamás voy a encontrar un sitio en el que pueda estar mejor que en esta maceta en el salón de tu casa; y sin embargo necesito intentarlo.

Sueño con mis raíces extendiéndose por estratos de composiciones que ni tan siquiera conozco, pues el único tipo de tierra que he probado en toda mi vida es la "Akadama" en la que tú me sembraste. Estoy decidido a tener que luchar para sobrevivir. En el futuro tendré que buscarme el sustento, y estoy seguro de que mi raíces jamás perforarán sustratos tan ricos como los que, cuidadosamente, preparabas para mi. En tiempos de sequía pasaré sed, y sin duda recordaré los tiempos pasados en los que, al menor amarillear de mis hojas, aparecías con una regadora llena de agua pura devolverme a mi máximo esplendor. Mis ramas se quebrarán cuando al viento le dé por soplar de forma descontrolada. Incluso puede que se parta mi tronco. Hordas de insectos devorarán mis hojas y beberán mi jugo vital. Miles de hongos pudrirán mis raíces y tú no estarás para trasplantarme...

Pero seré feliz. Seré libre. Puede que muera a los pocos días de haberme marchado, pero sin duda esos días habrán sido los más felices de mi vida, y estoy convencido de que no los cambiaría por cien años más viviendo en tu maceta. Al fin y al cabo lo importante no son los años que viviré, sino cómo los viviré.

Por esto, con todas mis hojas apesadumbradas tengo que decirte adiós. Sé que serás feliz. No te costará mucho encontrar otro bonsái que ocupe mi puesto, y seguro que dentro de unos años tu amor por él será igual o mayor del que has sentido por mi. Si alguna vez sientes la necesidad de verme, me encontrarás en el bosque.

Eternamente tuyo.

viernes 25 de julio de 2008

La insoportable brevedad de lo bueno

Ultimo día de trabajo. Esta noche parto de vacaciones. Las vacaciones son ese extraño período de tiempo en el que puedes hacer lo que quieres. Pero tanta libertad debe ser escasa para que su valor no decaiga, o eso dicen, y por ello no puede durar más allá de Septiembre.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. ¡Y una mierda! Y no me vengan ahora con estilosos reproches de gente selecta, porque no lo son. Todos sabemos que a solas, sin nadie que nos juzgue, todos preferimos un helado de chocolate belga de litro antes que una diminuta bola en una copa gigantesca rellena de aire. Y más aún cuando el precio es el mismo. Seguro que ninguno de ustedes prefiere un medalloncito de carne en un enorme plato de diseño con extraños dibujos realizados con una salsa de atractivo color y tímido sabor - no sé porque algunos no se dedican a pintar en vez de a cocinar - antes que un chuletón de kilo y medio servido en un plato en el cual no cabe.

Por tanto, no me queda más remedio que concluir que la bondad de lo breve no es más que una conspiración, un engaño a escala mundial para dar poco al prójimo y quedarse para uno mismo el resto. Mi abuela siempre tiene una caja de bombones en el armario, para poder así ofrecer a sus visitas. Pero "lo bueno, si breve, dos veces bueno", es una frase que, pronunciada en el momento justo, golpea tu raciocinio; y mi abuela se encarga de pronunciarla en el momento en que abre la caja de bombones ante un invitado depravado y hambriento de endorfinas. El resultado esperado, y conseguido, es que el huésped, si es adulto - los niños, cómo los borrachos son sinceros con los demás y consigo mismos - coge un solo bombón y reprime los impulsos de coger otro, "lo bueno, si breve, dos veces bueno". Como consecuencia, mi pobre abuela se encuentra siempre con cajas de bombones medio llenas a punto de caducar y no le queda más remedio que proceder a liquidar el producto antes de tener que tirarlo. Tirar comida caducada es sacrilegio... "¡con la de niños que se mueren de hambre en África!"

Pues con las vacaciones pasa lo mismo. El 99% de la Humanidad - en mayúsculas - trabaja el 99% de su tiempo, para que el 1% restante de la humanidad - en minúsculas - pueda descansar el 99% del tiempo. Así son las cosas. Por tanto, y para equilibrar la balanza, propongo acabar con ese uno por ciento de parásitos de la sociedad. Propongo que cada uno de nosotros se compre un Kalashnikov AK-47, en Rusia y en Venezuela los venden baratitos, y proceda a agujerear cual queso Gruyère a uno de cada cien vecinos. Por favor, intenten que el afortunado o afortunada - estoy a favor de la paridad - sea elegido al azar, no vale descartar a rubias pechugonas ni a morenas espectaculares de ojos verdes. Para que esto funcione la selección debe ser una muestra aleatoria. Tampoco vale descartar a parientes con grado de consanguinidad mayor que tres. Algunos de ustedes, pobres ignorantes, puede objetar que esta actuación solo provocará muertes inocentes, y que los privilegiados seguirían siendo tranquilamente privilegiados. Pues se equivocan, con la muerte de un 1% de la población, el porcentaje de privilegiados aumentaría, y como lo bueno, si breve, dos veces bueno, cabe suponer que lo bueno, si menos breve, menos bueno. Por tanto serían un poco menos privilegiados. ¡Que se jodan!